Juan Jauregizar Eskurtza/ enero 7, 2018/ Sin categoría

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico del movimiento progresivo y degenerativo. En Euskadi se estima que la padecen más de 7.000 personas-, aunque se prevé que para el año 2025 los casos se dupliquen y pueden triplicarse en 2050. Aunque normalmente se desarrolla después de los 65 años de edad, aproximadamente un 15% de las personas con la afección desarrollan enfermedad de Parkinson de inicio temprano, antes de alcanzar los 50.

A medida que la enfermedad de Parkinson progresa, se vuelve cada vez más discapacitante, haciendo las actividades diarias, tales como asearse o vestirse, difíciles o imposibles. Muchos de los síntomas de la enfermedad de Parkinson implican el control motor, la capacidad para controlar los músculos y el movimiento.

Los cuatro síntomas motores principales de la enfermedad de Parkinson son:

  • Temblor (agitación involuntaria y rítmica de un miembro, la cabeza o el cuerpo entero): el síntoma más conocido de la enfermedad de Parkinson se inicia a menudo con un temblor ocasional en un dedo que, finalmente, se expande al brazo entero. El temblor puede afectar solo a una parte o un lado del cuerpo, sobre todo en las fases tempranas de la enfermedad. No todos los que sufren la enfermedad de Parkinson tienen temblor.
  • Rigidez (agarrotamiento o inflexibilidad de los miembros o las articulaciones): la rigidez muscular experimentada con la enfermedad de Parkinson suele empezar en las piernas y en el cuello. La rigidez afecta a la mayoría de las personas. Los músculos se tensan y se contraen, y algunas personas pueden sentir dolor o agarrotamiento.
  • Bradiquinesia o aquinesia (lentitud de movimiento o ausencia de movimiento): la bradiquinesia es uno de los síntomas clásicos de la enfermedad de Parkinson. Con el tiempo, una persona con enfermedad de Parkinson puede desarrollar una postura encorvada y un caminar lento, arrastrando los pies. Finalmente, también puede perder su capacidad para iniciar y mantener el movimiento. Después de unos años, puede experimentar aquinesia o “inmovilización” y no poder moverse en absoluto.
  • Inestabilidad postural (trastornos de equilibrio y coordinación): una persona con inestabilidad postural puede tener una posición encorvada, con la cabeza inclinada y los hombros caídos. Pueden desarrollar una inclinación hacia delante o hacia atrás, y sufrir caídas que causan lesiones. Las personas con una inclinación hacia atrás tienen tendencia a la “retropulsión” (caerse hacia atrás).

Causas y factores de riesgo.

La enfermedad de Parkinson tiene su causa en la degeneración de una pequeña parte del cerebro, denominada sustancia negra. A medida que mueren las células cerebrales de la sustancia negra, el cerebro se ve privado de la dopamina.

La dopamina permite que se comuniquen las células cerebrales implicadas en el control del movimiento, y la reducción de los niveles de dopamina conduce a los síntomas de la enfermedad de Parkinson. Según la National Parkinson Foundation, el 80% de las células productoras de dopamina se pierden incluso antes de que aparezcan los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson.

La enfermedad de Parkinson con frecuencia se hace cada vez más discapacitante con el tiempo. Si padece la enfermedad de Parkinson, quizá tenga dificultades para realizar actividades diarias tales como levantarse de una silla o moverse por una habitación. A medida que la enfermedad progresa, algunas personas necesitan usar una silla de ruedas o pueden quedar postradas.

Opciones de tratamiento para la enfermedad de Parkinson.

Aunque la enfermedad de Parkinson no tiene ninguna cura actualmente, hay varias opciones de tratamiento, que incluyen la medicación, la cirugía y terapias rehabilitadoras.

  • Medicación antiparkinsoniana: fármacos que aportan la dopamina que le falta al cerebro o que ayudan a aprovecharla mejor.
  • Medicación sintomática: fármacos que controlan molestias secundarias de muy diverso tipo.
  • Intervenciones quirúrgicas: reversibles o irreversibles, que ayudan a seleccionados pacientes a aliviar el parkinson.
  • Rehabilitación con terapias complementarias tales como logopedia, fisioterapia, terapia ocupacional, terapia cognitiva, gimnasia, masajes, etc., que ayudan a mantener una vida activa y con el mayor grado de autocontrol de las funciones motoras.

 ¿Quieres más información? Descarga el documento Causas, diagnóstico y evolución

 

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>
*
*